Huevos fritos a la leonesa

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Huevos fritos a la leonesa

Aunque es un plato sencillo, ¿a quién no le han dado más de una alegría en más de una ocasión?. El modo de hacer los huevos fritos en nuestra tierrina a nadie extrañará que tenga que ver con el pimentón, omnipresente en todos los platos que se precien de leoneses.

Cuando yo era pequeño, y de ello hace sólo unos años, era costumbre que los niños comieran un huevo frito y los mayores dos. Ahora, con los miedos al colesterol, los mayores también comen uno; pero preparados a la leonesa vamos a darnos el gustazo de trajinarnos un par de huevos y aquí paz y después gloria.

Ingredientes:

Dos huevos por persona.

Aceite de oliva.

Pimentón.

Sal.

Un pellizco de harina.

Preparación:

Se pone el aceite a calentar; cuando humea y antes de echar el huevo a freír, coged un pellizco de harina y ponedlo en el aceite. Este consejo, aportado por mi hermana Sole, resulta mano de santo para acabar con lo incómodo que resultan los huevos cuando saltan al freír. A continuación, echad el huevo y freidlo al gusto, con puntillas o sin ellas.

Cuando los huevos están en el plato hay que agregarles la sal y ponerles por encima un poco de pimentón; a continuación, con una cuchara, echaremos por encima del pimentón y los huevos un poco de aceite hirviendo de la sartén.

Prepara el pan, el vino tinto y, si tienes para acompañarlos unas aceitunas negras aliñadas con aceite de oliva, un poco de sal, pimentón y cebolla bien picadita, entonces tendrás la cena redonda. Puedes empezarla con unas sopinas de ajo, y ya no se puede pedir más para esa noche; bueno, al menos en la mesa.

Buen provecho.

Y si tenéis dudas a la hora de freir los huevos, echad un vistazo a estos consejos:

Consejos prácticos, por María Zarzalejos

Para preparar huevos fritos es necesario tener una sartén pequeña y honda que sólo se utilizará para eso, y una espumadera en buen uso.

Utiliza huevos muy frescos. Haz siempre la prueba del vaso de agua: llena un vaso con agua y sumerge un huevo, si se va al fondo está perfecto, si se levanta un poquito, todavía está bien, pero si sube mucho y flota, no lo utilices.

Usa un aceite de oliva de buena calidad. Para freír bien un huevo, llena dos tercios de la sartén con aceite y ponla a fuego vivo. Casca el huevo en una tacita y con el aceite muy caliente vierte el huevo. Cuando vayan apareciendo las puntillas, echa aceite por encima con la espumadera para que la yema se blanquee, pero hazlo rápidamente para que quede líquida.

Si no te gusta el huevo con puntillas, pon el aceite templado y la clara quedará cuajada pero no frita. Para hacerlo a la plancha, utiliza una sartén amplia, de fondo antiadherente, con una pizca de aceite. Viértelo cuando esté caliente y baja el fuego para que no se queme.

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