Sopas de ajo a la leonesa
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Sopinas de ajo a la leonesa
Sobre este plato se puede decir que hay tantas clases de sopas de ajo como pueblos. Y, si me apurais, suscribiré lo que me contó un amigo de que hay tantas diferentes como casas donde se acostumbran a cocinar. Si os parece, os cuento cómo acostumbro yo a prepararlas y si hay alguien más que se anime a aportar la suya, pues nos haremos una buena lista del modo de preparar las sopinas de ajo que, en estos días de invierno, entran tan bien.
Ingredientes para cuatro cuencos, que han de ser de barro. - Pan, cortado en lonchas finas. El de hogaza va muy bien. - 2 dientes de ajo. - Medio mortero de aceite de oliva, si el mortero no es muy grande, se entiende. - Una cucharadita colmada de pimentón. - Sal.
Preparación. Poner el equivalente de agua a cuatro cuencos en una cazuela y calentar hasta que hierva. Añadir la sal si se prefiere no machacarla en el mortero con el resto de los ingredientes. Poner el pan desmigado en los cuencos de barro.
En el mortero hay que majar los ajos, añadir el pimentón y el aceite hasta conseguir unir los ingredientes. Si se prefiere, se puede majar también la sal en el mortero, pero es mejor que sea sal gorda.
Cuando el agua está a punto de romper a hervir, se añade el contenido del mortero, escurriéndolo bien usando el agua de la cazuela. Dejarlo hervir un par de minutos a fuego normal. Hay un dicho: caldo hervido, caldo perdido, pero si no se deja hervir demasiado, el pimentón no pierde su sabor; así que yo hago según me parece, aunque generalmente lo dejo hervir un poco.
Seguidamente, verter el agua sobre el pan en los recipientes de barro que teníamos preparados y dejar reposar unos cinco minutos.
Las sopas de ajo, si sobran, se pueden comer al día siguiente incluso para desayunar. ¡Buenísimas!
Salud y provecho.
ACOMPAÑAMIENTO LITERARIO A ESTAS SOPAS.
No estoy seguro de que sea el lugar y la oportunidad de acompañar un plato con un soneto, pero éste que he compuesto -con mayor o menor fortuna- os lo dejo aquí, si procede:
Las sopas de ajo con estrambote
Humildes nacen y humildes fogones
las cocinan; con pimentón y sal
condimentadas, nunca sientan mal
a quien del hambre sabe las razones.
Se reparten las sopas en tazones
de barro, cuando el agua da señal
de empezar a hervir el vendaval
del ajo que calientan los carbones.
Y si la noche muerde con el frío
la fría soledad de las plazuelas,
las sopas nos convocan con su brío;
brotan historias que hilan las abuelas
en torno de la lumbre en filandones
que serán la mejor de las escuelas.
Nada enseña mejor lo que es la vida
que las sopas de ajo cuando el hambre
las condimenta en cuentos y en cazuelas.
Julio González Alonso.
Nota:
1.- Filandones.-Nombre que reciben las reuniones nocturnas e invernales en los pueblos leoneses, en las que los hombres reparan aperos de labranza, las mujeres hilan, los niños juegan y que se aprovechan para, al amor de la lumbre, contar historias y cuentos sobre las costumbres, los lobos, las janas y otros temas.
